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Educacion Social

La reputación de las ONG (articulo de Opinion del Pais)

La reputación de las ONG (articulo de Opinion del Pais)

JOSÉ MIGUEL LARRAYA 15/04/2007

Son muchas las personas y organizaciones que se esfuerzan en ser lo que quieren parecer. Pero hay algunas que por la naturaleza de su trabajo y el origen de sus ingresos cuidan especialmente de su reputación. Entre ellas se encuentran las organizaciones no gubernamentales (ONG) dedicadas a la solidaridad. Y una información que consiguió el pasado lunes, día 9, los honores de la primera página arrojaba la sombra de la sospecha sobre este sensible sector. Decenas de ONG cometen irregularidades en sus cuentas y gestión, decía el titular. Y en el texto, antes de pasar a la sección de Sociedad donde se desplegaba la información a cuatro columnas, se decía: "Sólo 49 de las 119 ONG analizadas por la Fundación Lealtad -auditora- cumplen los requisitos de transparencia y buena gestión. El resto presenta anomalías en las cuentas o no hace seguimientos de los proyectos, ni ayuda a aquellos para los que pidió dinero".

Las protestas de ONG, y lectores implicados en esa tarea altruista, fueron inmediatas. Protestaron algunas de las organizaciones citadas en esa auditoría - privada y voluntaria- y también otras del sector que no acuden al dictamen de la Fundación Lealtad. La relación es amplia. Carmen Sacristán, de la Fundación RAIS; Susana Rodríguez, de la asociación ASF; José María Torres, de la Fundación Rubén Darío; Amaia Camacho, de la Asamblea de Cooperación por la Paz, y José María Medina, presidente de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo España (CONGDE), que representa a cerca de 400 ONG dedicadas a la solidaridad internacional. No cito a todos los lectores para no alargarme. Las críticas eran que el artículo, amarillista y desenfocado, desacreditaba con datos erróneos a un sector transparente y más fiscalizado que otras instituciones públicas.

El conflicto partió del resumen realizado sobre los datos publicados por la Fundación Lealtad, una organización privada que establece nueve principios de transparencia y buenas prácticas, desagregados en 44 indicadores o criterios. Las organizaciones que se someten libre y voluntariamente a sus criterios buscan ese certificado particular de transparencia para garantizar a los contribuyentes, sean públicos o privados, la buena gestión de sus recursos.

La información indicaba que 70 ONG de las 119 analizadas por la Fundación Lealtad cometían "anomalías" o "irregularidades". El artículo iba acompañado de un recuadro con las 49 "ONG transparentes".

La propia Fundación Lealtad publicó una nota en la que afirmaba que "no considera" que las ONG que incumplían algunos de sus principios de transparencia y buenas prácticas "estén cometiendo irregularidades", sino que debían mejorar algunos aspectos de su gestión.

Controles

Como señaló uno de los lectores, José María Medina, presidente de la CONGDE, en una amplia carta, recordó que "no es misión de la Fundación Lealtad establecer si una ONG está incursa en algún tipo de irregularidad; para eso están las autoridades competentes". Medina indicó que esa fundación nació para "reforzar la confianza ciudadana en el sector no lucrativo y promover una mayor colaboración con las ONG". Es decir, para generar el máximo de confianza posible entre la ciudadanía. Y subrayó que las ONG, además, están sometidas a múltiples controles. "Quizá EL PAÍS desconoce que la Agencia Española de Cooperación Internacional puso en marcha en 2005 un procedimiento de calificación de ONG de cooperación, con la finalidad de identificar aquellas con las que puede establecer unas relaciones de mayor confianza. Este procedimiento de calificación, mucho más riguroso que cualquier análisis de la Fundación Lealtad, revisa el doble de indicadores y requiere la explicación y documentación sobre el cumplimiento de cada uno de ellos. Hasta el momento, 38 ONG han pasado ese procedimiento de calificación, entre ellas, algunas de las que son cuestionadas por parte del mencionado artículo".

Joaquina Prades, autora de la información, contestó a las críticas. "Lamento que se hayan dado por aludidas algunas ONG, incluidas las que no han sido citadas, o hayan considerado que he ensombrecido la claridad que ellos aseguran que posee el sector. Mi intención al escribir la información no fue otra que destacar la transparencia de 49 de las 119 asociaciones sometidas al control de calidad por la Fundación Lealtad -la única en España que somete gratuitamente a un doble control de cuentas y gestión a quienes así se lo soliciten- y, por supuesto, también las irregularidades en gestión y contabilidad que, según los criterios de la Fundación Lealtad, presentaban las restantes. La información la obtuve íntegramente de su página web, lugar indicado por la propia Fundación Lealtad ante la petición de datos sobre las ONG por ellos supervisadas. Para elaborar la información estudié al detalle el grado de cumplimiento de los nueve principios de transparencia de la Fundación Lealtad de cada una de las 119 ONG.

Las que vi que incumplían los criterios más sensibles -los relacionados directamente con los fondos- no fueron mencionadas expresamente en la información porque no me fue posible, dada la festividad de Semana Santa, contactar con los aludidos para conocer su versión. No hubo ningún tipo de mala fe en mi información. Sólo el convencimiento de que pueden ser útiles para los lectores las informaciones relacionadas con unas entidades en las que muchos españoles participan, sea como donantes o en calidad de beneficiarios".

Los lectores pueden escribir al Defensor del Lector por carta o correo electrónico (defensor@elpais.es), o telefonear al número 91 337 78 36.

Centro de día para personas con discapacidad

Centro de día para personas con discapacidad

Definición

Son centros destinados a la organización de servicios específicos de apoyo preventivo a personas con discapacidad, oferta especializada de recursos y actividades rehabilitadoras.

Beneficiarios

Personas con discapacidad gravemente afectados, con edad comprendida entre 16 y 65 años y residentes en la Comunidad Valenciana.

Ubicación

En centros urbanos, próximos a equipamientos comunitarios y preferentemente unido a una residencia para personas con discapacidad.

Capacidad

A partir de 20 plazas sin exceder de 40.

Prestaciones

Las prestaciones mínimas serán:

Asistencia integral.

Tratamiento especializado.

Promoción de Salud.

Actividades ocupacionales y rehabilitadoras.

Actividades culturales y recreativas.

Actividades de convivencia, cooperación y autoayuda.

Apoyo psicosocial.

Orientación familiar.

Servicio de comedor.

Articulo interesante sobre la comunicación y la educación

Comunicación y educación: juntas y revueltas

Evaristo González Prieto. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, diplomado en Magisterio y profesor del Departamento de Lenguas del IES Torre del Palau de Terrassa, Barcelona (12/02/2007)

La sociedad actual cada vez es más compleja. Multitud de factores interconectados influyen en la mayoría de los ámbitos de la vida. Por ejemplo, la comunicación y la educación. Dos aspectos que tienen muchas semejanzas y, en muchas ocasiones, están estrechamente relacionados en sus procedimientos y en sus fines. Si, hoy en día, la comunicación es una de las bases de casi todo, de tal manera que se ha convertido en un recurso imprescindible para cualquier cometido, la educación no queda en segundo lugar. El actual modelo de sociedad occidental, tan complejo, exige saber todo al momento y también el respeto a unos valores y a unas normas imprescindibles para su funcionamiento, tanto a nivel global como personal. Tenemos, por tanto, a los medios de comunicación y a los sistemas educativos con una gran responsabilidad social. Y, en algunos casos, como la cabeza de turco a la que se delegan responsabilidades que son de todo el conjunto de la sociedad. No obstante, habrá que situarlos a ambos dentro de esa sociedad a la que le prestan dos servicios imprescindibles.

La complejidad social traslada a la educación cualquier cambio que mejore la convivencia de tal manera que, si se hiciera un listado de las continuas nuevas propuestas de contenidos educativos, no habría horas escolares y extraescolares suficientes para impartirlos. El conjunto de profesionales de la educación, a menudo agobiados ante tanta responsabilidad y novedades, observan que su papel es una gota de agua en el conjunto de ese gran río que es la vida social. Hoy las horas de educación formal de un alumno en un centro docente no tienen más peso que el mayor número de horas de la educación informal que le muestra la calle, la moda, el deporte, la publicidad, las amistades, el ejemplo del mundo adulto, el modelo familiar, Internet y el resto de medios.

El continuo flujo informativo que ofrecen los medios de comunicación está ahí y es imparable. Su cometido es ése, si bien ellos también se encuentran mediatizados por un mercado del que dependen para sobrevivir. El nivel de audiencia, las inserciones publicitarias, el número de ejemplares vendidos, de visitas o de descargas efectuadas, son indicadores económicos de funcionamiento que, muy a menudo, condicionan los mensajes que transmiten. Mensajes que calan en el público de los centros escolares porque forman parte de esa gran familia que es la sociedad. Los efectos positivos de la abundancia de información quedan en segundo plano si sus mensajes pueden perturbar determinados clichés que se piensa que son básicos para el mantenimiento del modelo social tradicional. Llegados a este extremo, no se intenta “matar al mensajero” sino que éste maquille sus mensajes para que las conciencias no se perturben debido a esa realidad social que dicen pretender transmitir.

Los medios de comunicación informan (y a veces deforman), transmiten sus mensajes y hacen su papel, aunque la autorreflexión podría ser una nueva asignatura en las redacciones. El libro de estilo ya les define una autorregulación que, si se cumpliera, no deja de ser un procedimiento para ofrecer mensajes de más calidad informativa. ¿Educar? No es su cometido intrínseco, aunque sí pueden ofrecer formatos más aptos para que sus mensajes calen mejor en el público en edad escolar (y, por qué no, también en el resto), sobre todo los medios de comunicación públicos. De hecho, ya hay ejemplos de programas de televisión y suplementos de diarios que se dirigen a aquéllos. Otra cosa es la cantidad de público que tienen y los efectos secundarios que les provocan sus mensajes.

Otra cuestión para reflexionar podría ser qué se hace en las aulas para entender los medios de comunicación, cómo se aprovechan los innumerables recursos que hay y qué formación se le da al alumnado para que sepa por dónde se mueve. Porque, puestos a ello, los medios también podrían exigir responsabilidades a los centros educativos y resto de sociedad sobre la razón por la que en el Estado español se leen tan pocos diarios, por ejemplo. No se trata tanto de echar balones fuera, de culpar a las administraciones, a los mismos medios, a la escasa formación del profesorado en estos temas, al poco tiempo disponible o a los programas curriculares que, por otra parte, también tienen su gran responsabilidad.

La competencia al profesorado no es la educación informal que el alumnado recibe fuera del aula de los medios de comunicación, sino la falta de formación que se le da al alumnado para entender esos medios. La educación hace tiempo que ha traspasado los manuales académicos. Está comprobado que empezar las clases hablando de los temas de actualidad suscita interés y hace que la escuela esté viva, el uso diario de los medios digitales de información provoca más interés que añejos contenidos que también pueden darse, la escritura de textos o noticias sobre la actualidad del centro o del planeta incentiva el gusto por reflexionar, explicar y escribir. Son algunos ejemplos que se ven ya en muchas aulas. Los profesores deberán ser dinamizadores que enseñen al alumnado a entender la realidad que les llega. Así la comprenderán más y podrán formarse mejor un criterio propio tanto de esa realidad como de los mecanismos que usan los medios para ofrecérsela o para construirla.

Se oyen voces o ideas para crear nuevas asignaturas de educación en comunicación (¡y van…!) impartidas por profesionales del periodismo. Si de lo que se trata es de combatir el paro de esa profesión, bienvenida sea. Quizá la principal medida sería formar al profesorado en ello desde las universidades y, sobre todo, incentivar a las autoridades educativas y equipos directivos para que potencien los temas de los programas de las asignaturas que tratan de los medios, extendiéndolos a todas las aulas, de tal forma que la actualidad no sea un recurso ocasional sino diario, como la vida misma. La creación de un ambiente comunicativo en los centros escolares ayudaría a este objetivo: el uso de Internet para ver, seleccionar, comparar, valorar y construir nuevos textos basados en noticias de actualidad; la radio y la televisión educativas, el uso de la lengua y de la informática para crear boletines digitales de información continua sobre la actualidad diaria hechos por profesorado y alumnado, con fotografía digital y vídeo incorporados (un ejemplo podría ser el proyecto comunicativo y la revista digital QUÈ PASSA!, del IES Torre del Palau, de Terrassa, Barcelona, con más de 400.000 visitas en dos años y medio de existencia).

El uso de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación, junto con el papel impreso, pueden ser un gran recurso para dinamizar más los centros, siempre que se vea a los medios como una ventana abierta a una actualidad que hay que ayudarle a descifrar al alumno. Al final, comunicación y educación se complementan porque ambas se necesitan para conseguir sus objetivos. Caminan juntas y revueltas.